Okupas llegó a Netflix. Pensando el arte popular desde Okupas.

📝 Mar Korol

Son muchas las producciones de series o unitarios argentinos que tienen un enfoque de la realidad nacional que poco tiene de esa fantasía cheta, hegemónica, reflejada en muchísimos otros productos de nuestra TV.
Sin embargo, incluso entre los pocos programas que buscan reflejar una realidad popular, un país saqueado, la lucha cotidiana que tiene la juventud, los barrios empobrecidos, la corrupción en la política, en las cárceles, y las múltiples opresiones del sistema capitalista y patriarcal, siguen invisibilizando eso que no se ve.

¿Cómo el arte puede realmente reflejar lo que se empeña en ocultar la televisión?

Okupas llego a la tele para combatir las formas tradicionales de representar la vulnerabilidad de un país aplastado por un ajuste brutal, por la corrupción política, por una deuda impagable contraída en la última dictadura, y apostó a un lenguaje, tanto en el guión como en la estética, con códigos propios de la gente de nuestro pueblo.

Sin escaparle a temáticas como el consumo, la violencia en los barrios, la agresión sexual entre varones como disciplinamiento, y poniendo en jaque la masculinidad, los desalojos, el choreo, etc… supo construir una producción que conmueve desde su estética visual, su profundidad artística, con paneos y tomas impecables, una banda sonora diferente a la que nos acostumbra la TV, paisajes y escenas sin filtro, sin maquillaje y sin careta. Escenas dónde no parecía que estábamos dentro de sets desarmables, sino en un universo del que si somos parte. Dentro de la serie y en nuestra propia realidad.
Pibes rebuscándola de peor o mejor manera para sobrevivir en un país donde la únicas posibilidades para la juventud son el afano, la venta y consumo de drogas. Eso en términos generales. Por otro lado el personaje de Ricardo (Rodrigo de la Serna) un chabón sin códigos de la calle, un pichi al lado de su amigo El Pollo (Diego Alonso), quien lo tiene que defender de todas las cagadas que se manda por querer ser piola, es el único del grupo de amigos que elige la mierda en la que se mete en diferentes capítulos.

La primera vez que vi la serie era adolescente, y me interpeló mucho las decisiones que tomaba Ricardo, corriéndose de sus condiciones dadas. Un tipo con privilegios, aburrido, que estudiaba medicina hegemónica, buscando la calle, la noche, y empoderarse como chabón.

Okupas transcurre previo a la crisis (año 2000) y personalmente veo que el acento está en la amistad de los personajes principales Walter (Ariel Saltieri), El Chiqui (Franco Tirri), El Pollo y Ricardo. La amistad y la solidaridad salva a estos personajes y los obliga a enfrentar los peligros como grupo. Tomando decisiones colectivas y mostrando como empeoraba la situación de todxs cuando uno se corta solo.

¿Qué tiene esto que ver con nuestra concepción de educación popular?

Bueno, yo que sé. Se me ocurre que pueden ser más preguntas que ideas acabadas, pero Paulo Freire decía que «la cabeza piensa dónde los pies pisan» y con esto quiero reconocer a Bruno Stagnaro, que como director creó una realidad perfecta, porque para su invención llevó a los actores a sumergirse en cada espacio donde ocurre este universo, y él mismo se involucró en ese mundo también.

No voy a extenderme a contar sus detrás de escenas. Para eso pueden ver el capítulo 12 de Okupas, «El fenómeno», que trata de cómo fue grabada y pensada esta serie. (Aviso que en Netflix no está ese capítulo).
Pero no solamente desde la producción se encaró este contenido con la lógica de meter a sus actores dentro de la realidad que plantea, sino que en el recorrido de los personajes vemos que los choques que se generan en el grupo parten de las diferentes subjetividades de ellos por las diversas realidades, y que el Pollo resulta ser el que a mejores conclusiones parece llegar, capaz por el hecho de pensar y pisar al mismo tiempo, empatizar con las otras visiones e interpelándolas, porque entiende desde donde dicen y actúan sus amigos.
Okupas nos dio a quienes estudiamos teatro o dirección de guión, la posibilidad de no perder la esperanza en la televisión. Sabiendo que es un combate complejo, porque la lógica de la TV no es la misma que la de nosotrxs, artistas populares, pero que tenemos que apostar a ganar nuestro lugar para que la mayoría tenga el derecho a otro contenido. No sé si la salida sea cooperativa, pero seguro, como nos enseñó ese grupo de amigos en Okupas, es colectiva. ✊🏾

¡Aguante Okupas, el arte popular y el rock!
🤘🏼🔥

Ojalá más pibes y pibas tengan la posibilidad de continuar este tipo de producciones y dejar legados culturales como el de esta serie.

📣 Si no la viste anda ya a verla. Y si la viste, decime que sos fan de Okupas sin decir que sos fan de Okupas 😉

Círculo de Cultura: Arte Popular y Educación Popular

En el camino hacia una educación liberadora ¿Cómo aporta el arte popular a la profundización de nuestras acciones y reflexiones? ¿Cómo aporta la educación popular para pensar el arte de nuestros pueblos?¿Es necesario formarnos políticamente lxs artistas? ¿Se puede separar el arte de la política?¿Qué artistas queremos ser? ¿Cuánto de educadores populares tenemos en la creación artística? ¿Qué de artistas tenemos como educadores populares? ¿Cómo puede aportar la acción artística a la creación de mundos nuevos?¿Qué entendemos por Arte popular?  ¿Qué recuperamos desde la pedagogía de la memoria del legado artisticx de otrxs? ¿Se puede cancelar la historia en el arte o se debe reinventar? ¿Cómo tenemos una mirada crítica del sujetx artista y su rol como comunicador sin deslegitimar el pasado y el presente? ¿En qué aporta la educación popular al análisis y la reflexión sobre la mirada crítica y al dialogo en las diferencias? ¿De qué manera interactúa lo colectivo y la grupalidad en la creación artística? Si nuestras cabezas piensan donde los pies pisan ¿Tenemos el deber de ser coherentes sobre la realidad en la creación artística? ¿Cuánto de ficción? ¿Cuánto de realidad?¿Cómo ser responsables cuando hablamos sobre opresión en nuestras creaciones sin reproducir un arte hegemónico?  Como artistas contra hegemónicos ¿Qué enseñamos y que aprendemos? ¿Cuánto interviene el contexto? ¿Cómo intervenimos en el mismo? ¿Reflexionamos junto al pueblo o le mostramos al pueblo la reflexión del mismo? ¿Cómo combatimos desde el arte? ¿Existe el arte combativo?