Repudiamos el hostigamiento y la represión al pueblo de Cochabamba

Repudiamos el hostigamiento y represión sufrido por el pueblo de Cochabamba, exigimos que se restaure la democracia en Bolivia y acuerpamos a nuestros hermanos y hermanas que luchan y resisten a la dictadura.

Lo sucedido la noche del lunes 11 de mayo pone en evidencia el ejercicio de la crueldad sostenido por el gobierno de facto de Jeanine Añez, impuesto por un violento golpe de estado, al no garantizar las condiciones necesarias para que el pueblo Boliviano pueda afrontar este contexto de emergencia sanitaria. La dictadura ha generando un confinamiento con altos niveles represivos y con serias dificultades para el acceso a bienes básicos como: alimentos, insumos sanitarios para garantizar el cuidado de la población y hasta el agua potable a la cual amplios sectores de la población no tiene acceso, convirtiéndose entonces en un bien de lujo y en un privilegio para unos pocos.

Desde el domingo 10 de mayo se vienen sucediendo concentraciones en la zona sur de Cochabamba. Reclaman nada más, ni nada menos, que medidas para poder afrontar la crisis sanitaria, social y económica que vienen golpeando fuertemente a la mayoría de los pueblos del Abya Yala y con más fuerza aún al pueblo boliviano por encontrarse ante el padecimiento de un gobierno de facto que se ha llevado la vida de cientos de personas y ha deteriorado las vidas de tantas otras.

El sistema de salud boliviano se encuentra fuertemente polarizado entre lo público y lo privado, siendo el primero al que se encuentra destinado a la atención de la mayor parte de la población. Dicho sistema, según denuncian las organizaciones sociales, se encuentra ante un escenario de desfinanciamiento y muy debilitado por el contexto actual, no pudiendo ofrecer las condiciones necesarias de atención. Incluso en las zonas donde el sistema privado ha tenido que dar respuestas, las mismas han sido derivadas al sistema público que no ha podido afrontar dichas demandas por no contar con los insumos adecuados. Lxs trabajadores han tenido que comprar de sus propios bolsillos los elementos de seguridad necesarios para garantizar la atención en los hospitales, sin respiradores, ni test masivos, una muestra clara del nulo accionar del estado que han generado huelgas y denuncias masivas de trabajadorxs denunciando las condiciones indignas de trabajo.
Pero la violencia no es solo sanitaria: también se han agravado los niveles de violencia hacia mujeres y niñxs en el contexto de cuarentena. Asimismo, todas las medidas llevadas a cabo por el gobierno de Añez han estado marcadas por un discurso fuertemente militarista y por un accionar represivo hacia aquellos sectores que no acatan la cuarentena.

La dictadura usa la cuarentena para seguir hostigando a los pueblos originarios, a las mujeres de pollera y a las organizaciones sociales que se rebelan contra su violencia, que exigen una salida popular. Denunciamos el racismo del gobierno de facto de Añez y sus políticas de represión y segregación.

¡Basta de genocidio!
¡Ni golpe de estado ni golpe a las mujeres!
¡La pollera se respeta! ¡La wiphala se respeta!

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