“Pariendo libertad para nuestro pueblo”: Francia Márquez y su lucha contra la violencia racial, clasista y patriarcal

Por: María José Lucero y María Camila Murcia

¿Quién soy yo? Soy una mujer afrodescendiente a la que le enseñaron a sentir vergüenza de su color de piel. Soy una mujer que, al contrario de lo que me enseñaron en la escuela, que era descendiente de esclavos, tuve que aprender que mis ancestros y ancestras fueron hombres y mujeres libres que fueron esclavizados. Y desde que me dí cuenta que mis ancestros y ancestras habían sido hombres libres que ayudaron a parir la independencia y la libertad para Colombia me sentí orgullosa de mi historia. 

Discurso de cierre de campaña de Francia Márquez en Bogotá, 22 de mayo de 2022

La siguiente entrevista fue tejida en Múzquiz, México, durante el XIX Encuentro de Pueblos Negros, en noviembre de 2018. Francia Márquez, como mujer negra y defensora del territorio, fue invitada a compartir su experiencia y sus sueños en la construcción de un nuevo horizonte político para los pueblos de Latinoamérica. Si bien esta conversación no es reciente, la consideramos necesaria para destacar que las propuestas, sueños y visiones políticas de Francia Márquez se mantienen vigentes, alimentándose tras largos años de luchas populares y ancestrales. Por ello, hemos destacado los momentos más representativos de esta conversación de cara al actual escenario colombiano, que nos invita a leer y a actuar de manera contextual sobre la realidad colectiva y a soñar en un futuro en donde quepan otros mundos.

Francia Elena Márquez Mina, mujer negra, defensora territorial, lideresa social, sobreviviente de una histórica y sistemática guerra contra los pueblos afrodescendientes, disputa uno de los cargos más importantes en Colombia y, por primera vez, gran parte de la población se siente identificada y acuerpada por una luchadora que ha sido discriminada y múltiplemente violentada. Nos convoca desde su vasta experiencia y conocimiento a cuestionar la hegemonía racista, sexista y clasista. Nos invita a imaginar y crear una sociedad para el vivir bien, para el vivir sabroso en comunidad. Francia Márquez es parte de la historia colectiva que han venido construyendo los pueblos, trazando los rumbos de la autonomía y la dignidad.

Estamos viviendo un momento histórico en el país: hoy las luchas de los pueblos, tras 500 años de sometimiento, son reivindicadas en el camino hacia la emancipación. El racismo estructural ha marcado la historia de este territorio denominado Colombia, ello se evidencia en la gran desigualdad que han resistido los pueblos y, por supuesto, en la imposibilidad de ser reconocidos como sujetos políticos de representación. Francia Márquez, hace algunas semanas, durante la campaña que la posiciona a ella como la fórmula vicepresidencial del Pacto Histórico, respondió en rueda de prensa a estigmatizantes acusaciones de la siguiente manera: “Lo que le incomoda realmente al Presidente es que hoy una mujer, que podría ser la mujer que tiene en su casa trabajando como su empleada de servicio, pueda ser su vicepresidenta”.

Francia Márquez, más que representar una figura del poder en el marco del Estado nacional, representa a todas las ancestras y ancestros que dieron su vida por la libertad de los pueblos, que han construido sus memorias en torno a la violencia, pero principalmente en torno a la vida. Hoy representa la ruptura de la hegemonía blanca y del patriarcado, sistemas que históricamente han sido expoliadores de nuestros cuerpos y nuestras vidas.

E: ¿Quién es Francia Márquez Mina?

FM: Yo soy hija de una mujer negra que parió a seis hijos y que vivió haciendo minería toda la vida. Ahora mi mamá no tiene huellas en las manos porque se le perdieron trabajando en la mina. También le tocó ir muchas veces a trabajar a casas de familia para poder mantenernos a mí y a mis hermanos, como desde los doce años, desde muy pequeña, porque allá nos enseñan a hacer minería desde los 5 años, y también agricultura. Entonces, mi abuela nos enseñó a sembrar desde pequeñitos; sembrar café, sembrar plátano, sembrar yuca, sembrar de todo lo que se da allá. Allá dicen que lo que no se da, es lo que no se siembra, si tú tiras un escupo, algo nace, porque se da mucho todo lo que uno siembre.

Lo que no se da, es lo que no se siembra

Mi abuelo murió cuando yo tenía nueve años y cuando eso sucedió me fui a vivir con mi mamá al pueblo. Yo vi muchas veces a mi mamá sufriendo violencia por parte del marido que tenía, que era mi padrastro. Y eso siempre me llenaba de mucha rabia, porque mi mamá se aguantaba el maltrato. A los catorce años yo terminé mi primaria e iba a ir al colegio, a la secundaria, pero mi mamá no tenía cómo darme estudio; entonces me dijo: “no, yo no puedo darte más estudios, hasta quinto de primaria y ya”. Pero yo siempre quise estudiar y soñaba con ser una cantante famosa, quería ser actriz, porque me gustaba la actuación, me gustaba el canto y bueno, la voz no me ayudó mucho. Hasta estuve en un conservatorio, pues me gané una beca para estudiar técnica vocal, pero, sentí que no, que no me iba a ayudar a ser famosa (ríe). Bueno, entonces después yo decidí que no iba a dejar de estudiar. Y me fui a la mina con una tía. Trabajé en la mina para juntar un poquito de oro y así compré mi uniforme y los libros para poder ir al colegio. Cuando llegó el momento de ir al colegio, yo le dije a mi mamá: “ya tengo todo listo, vaya y matricúleme”. Entonces, ella fue y solo firmó. Debo reconocer que yo misma me di mis estudios.

E: ¿Cómo se ha visto afectada por las injusticias racistas, clasistas y machistas a lo largo de su vida?

FM: Siempre ha estado el racismo ahí, por ejemplo, en mi infancia yo constantemente escuchaba que mi hermana era más clarita que yo, pues mi mamá la tuvo con un hombre mestizo. Por el contrario, yo nací de un hombre negro; por ello, mis tías le decían a mi mamá que ella había empezado bien, mejorando la raza, pero se había regresado en el camino conmigo y con mis hermanos menores. A mí eso me marcó mucho porque yo quería encontrar un hombre blanco, yo tenía vergüenza de ser una mujer negra, yo quería mejorar la raza también. Y cuando me peinaba, me dolía, entonces yo no quería que mis hijos también sufrieran. A los quince años yo conocí a un hombre blanco mestizo que había llegado de Medellín y me enamoré de él; a los 16 años ese hombre me embarazó, yo estaba en noveno grado del colegio. Entonces me tocó dejar el estudio y él, apenas me embarazó, desapareció, nunca más lo volví a ver. Fui madre soltera como muchas otras mujeres.

A mí me tocó trabajar en la mina embarazada para poder tener dinero y, cuando fuera a parir, tuviera cómo sacar a mi hijo adelante. Entonces no fue fácil, fue duro. Los primeros meses fui a trabajar con mi hijo, me tocó terminar la etapa postparto rapidito, pues debía trabajar ya que no tenía quién me ayudara además de mi mamá, ella fue la única que me apoyó en mi familia, pero igual me tocaba trabajar. Así, tuve a mi primer hijo a los 15 años y la gente empezó a murmurar: “ah, eso le pasa por caliente, por buscona, quiso buscar un hombre tan rápido, la preñaron y mírenla ahí”. Sí, porque pasa eso. Entonces no solamente es la violencia de que un hombre no asuma su responsabilidad, un hombre mayor además, pues yo tenía 15 años y él tenía 30, me doblaba la edad, pero para la gente la responsable y la culpable era yo. La culpable fui yo por “abrir las piernas”, y eso es parte de la violencia que nos toca vivir a muchas mujeres negras; que también muchos hombres nos ven como un objeto sexual, con el que se pueden acostar y, si nos embarazan, eso no es problema de ellos, es problema de nosotras que “abrimos las piernas”. Sí, eso es parte de los estereotipos de la violencia machista también.

Esas cosas a mí me marcaron mucho. El saber que las mujeres sufren muchas violencias, y cuando somos mujeres negras, mucho más; porque son tanto esos estereotipos: “que la mujer negra es brincona, es buscona, que nadie la mandó”, más las visiones que los hombres mestizos tienen de nosotras; por ejemplo, si una mujer negra tiene una relación con un hombre mestizo, este la mira como un objeto sexual. A veces algunos piensan: “me consigo a una negra porque es que las negras lo hacen rico”, y entonces eso termina marcando la vida de uno y uno termina siendo madre cabeza de familia muy joven. Eso me ha servido mucho, porque el coraje que tengo lo he hecho a partir de las injusticias que he vivido; como el haber parido sola, luchado sola, pues mientras otras mujeres en embarazo contaban con alguien que las cuidara, yo no, a mí me tocó trabajar como si no tuviera nada y eso me llenó de fuerza para luchar.

E: ¿Cuándo y cómo inició la lucha de Francia Márquez contras las múltiples opresiones y violencias?

FM: Cuando llegó un proyecto de desviación del río Ovejas a la Salvajina, a una represa que se había construido, y yo empecé a participar en procesos de defensa del río. Fue ahí donde me empecé a vincular como comunidad negra. Entonces empezamos a decir: “es que ustedes no van a hacer ese proyecto si no consultan con nosotros. Tienen que garantizar que la desviación del río no va a afectar a nuestra comunidad”. Y empecé a escuchar a las mayoras como, por ejemplo, a una señora que se llama Paulina Balanta, que no sabe leer ni escribir, pero que una vez me dijo: “mija, es que el río para nosotros es padre y es madre, y uno no vende ni al papá ni a la mamá, uno no daña a su papá ni a su mamá”. A mí me despertó el conocimiento de la gente sabia de mi comunidad, por eso yo dije: “si esta gente tan mayor, que casi no puede caminar, está diciendo que hay que defender el territorio, yo que tengo toda la energía y la fuerza, cómo no lo voy a hacer”.

Tenemos que seguir pariendo la libertad para nuestro pueblo

En ese proceso yo conocí a un líder de la comunidad negra. También recuerdo que yo me maquillaba y me ponía los súper tacones para irme de rumba, porque me gustaba mucho la rumba; y una vez él me dijo: “y usted para qué se pinta así”, yo le dije: “pues para verme más bonita”. Ante esto él me respondió: “es que usted no tiene que echarse eso para verse más bonita”, y entonces cuando él me dijo eso, yo empecé a soltar las lágrimas. Desde ese día yo nunca más me volví a maquillar porque lo hacía para verme como una mujer blanca. Ahora, yo salgo y me siento bien, considero que ese suceso para mí fue fundamental porque empecé a trabajar sobre mi identidad, sobre lo que soy como mujer negra y a sentirme orgullosa de lo que soy. Yo empecé a recabar y a hablar con muchas mujeres, con las mayoras, con los mayores, con líderes, y es así como he ido formándome en esta lucha. Por eso, yo creo que la gente negra debe tener poder negro en el mundo, porque ha sido a costa de nosotros y de nuestro sufrimiento que otros se han enriquecido los bolsillos. Así mismo, considero que las mujeres negras tenemos que empoderarnos y tener poder negro como mujeres en este mundo, pues eso nos permitirá vivir en mejores condiciones. Tenemos que seguir pariendo la libertad para nuestro pueblo y en eso estoy yo.

E: ¿Qué alcances y retos proyecta Francia Márquez en torno al feminismo?

FM: Yo creo que más allá de los discursos teóricos del feminismo, es la práctica y es la acción lo que nos hace y hoy yo soy consciente de eso, de la necesidad de una transformación. Mi lucha ha estado enfocada en la defensa del territorio, en la defensa de la vida, por ello, no creo que hay que separar a las mujeres de los procesos organizativos y comunitarios, tampoco creo que el hombre tiene que separarse de la mujer. Aunque yo he vivido violencia por parte de los hombres debido al machismo, yo no creo que deba separar a mis hijos, que son hombres, para poder hacer una lucha. Por el contrario, debo hacerles entender a mis hijos que ellos no pueden hacer lo que los papás de ellos me hicieron a mí. Y así mismo con mis hermanos. Ellos deben entender que no pueden hacerles a otras mujeres lo que sus papás le hicieron a mi mamá. Yo no puedo separar a mi familia de eso porque ellos son hombres y entonces son parte de la dominación.

Yo lucho con mujeres que están peleando, que usan sus cuerpos para enfrentar a empresas multinacionales, que tienen su cuerpo y el de sus hijos envenenados. Yo lucho al lado de mujeres a las que sus hijos les son arrebatados por el reclutamiento de los actores armados. Por ello, ellas dicen constantemente: “yo no parí mis hijos para la guerra”. También lucho junto a mujeres que tienen Sida, aquellas que están peleando para que otras mujeres puedan tener acceso a medicina. Mujeres que están trabajando en casas de familia y que están siendo explotadas, que están siendo humilladas, maltratadas. Sus patrones no les dan de comer lo que ellos comen, las enferman, las echan sin seguridad social, sin pensión, sin nada. Y cuando ellas regresan a los territorios nuestros, muriéndose, es nuestra comunidad la que se encarga de lo que necesiten, de acompañarlas al médico, de estar con ellas hasta sus últimos días.

Más allá de los discursos del feminismo, es la práctica y es la acción lo que nos hace

Esas son las mujeres con las que nosotros luchamos. Y eso no es teoría, eso no es escribir libros sobre feminismo. Yo lucho con mujeres que están sembrando plátano y yuca para resolver la comida de sus hijos, que van y pescan y con eso preparan la olla para la familia y para que sus hijos no se acuesten con hambre. Entonces, que a mí nadie me venga a decir que eso no es feminismo, tal vez no es la visión del feminismo blanco occidental, tal vez no es teoría, pero es feminismo y es acción concreta.

Mi candidatura encarna y enmarca muchas luchas y dentro de esas por supuesto está el feminismo, pero el feminismo diverso, comunitario, el que se construye en colectivo. Colombia hoy tiene la oportunidad de hacer un llamado a los hombres a que no tengan miedo de abrirse a pensarnos una política feminista, y no sólo feminista, necesitamos una política ecológica, que irrumpa con esas formas en cómo hemos contribuido a generar la crisis planetaria que hoy tiene esta casa grande; pero también una política antirracista, porque los pueblos racializados ya no aguantamos más y no aguantamos que cada día se nos siga expropiando nuestra condición humana. 

Francia Márquez en entrevista para Mesa Capital, 27 de abril de 2021

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