¡Justicia por Leandro Bravo!

Desde Pañuelos en Rebeldía acompañamos a nuestra compañera Florencia Sánchez, integrante del Equipo de Educación Popular, en el proceso de exigencia de justicia por el crimen de su hermano, Leandro Bravo, en manos de la policía.
Los hechos ocurridos los venimos compartiendo con varias organizaciones sociales, políticas y de derechos humanos, para poder colectivamente organizar el próximo 24 de Marzo una coordinación en distintos territorios del país, para visibilizar éste y otros casos similares de represión estatal, violencia institucional, criminalización de jóvenes, y gatillo fácil.
Leo era un pibe de 37 años, con consumo problemático, situación que a menudo es utilizada por las instituciones estatales y los medios hegemónicos para criminalizar a la juventud. Pocas veces encontramos una respuesta responsable y efectiva por parte del Estado para ofrecer un tratamiento y acompañamiento, tanto a lxs jóvenes como a sus familias.


La familia de Leo acompañó esta situación, con avances y retrocesos. Hasta que en 2017 el problema se agravó, cuando la policía del 911 de la ciudad de Charata lo detuvo porque lo encontraron discutiendo con un vecino que quería ingresar al edificio en el que vivía, al que Leo le pedía que se fuera, porque tenía causas por violencia de género, y las vecinas del edificio no lo querían ahí. En esa ocasión, los policías lo redujeron de forma brutal, lo llevaron detenido, y lo golpearon violentamente. El accionar de la policía quedó registrado en videos realizados por varixs vecinxs con sus celulares.
Una de las hermanas de Leo, abogada, fue a la Comisaría a buscarlo. Al llegar el móvil policial, luego de demorar más de 30 minutos, la hermana recibió a Leo brutalmente golpeado, con signos de tortura, ensangrentado, con dificultad respiratoria y mucho dolor. Queremos destacar que el médico legal se negó a atenderlo. Leo estaba tirado en el suelo casi sin poder respirar. Son estos los métodos que utiliza el Estado para castigar, disciplinar y torturar a lxs pibxs.
Con la intervención de la familia se logró que su hermana pudiera llevárselo para darle atención de forma particular. Leandro ingresó en la clínica de la ciudad, siendo internado de forma urgente en terapia intensiva, ya que presentaba fracturas costales, fractura del macizo facial, graves lesiones que le impedían respirar. Luego de estar 7 días en terapia intensiva, pasó a sala general, y permaneció ahí varios días más hasta conseguir el alta. Posteriormente a esta tortura por parte de la policía, su situación de consumo problemático se agravó. Hasta ese momento Leandro trabajaba en el poder judicial, sostenía vínculos con su familia, vida social. Luego de este evento abandonó su trabajo, su carrera, y muchos de sus vínculos.
En los últimos 5 años, Leandro fue perseguido y hostigado por la policía, que lo detuvo y golpeó en varias ocasiones. Son muchos los interrogantes que nos encuentran pensando por qué razones se pueden obsesionar tanto con un pibe. Luego se nos vienen miles de rostros y nombres, como el de los pibxs de Monte, o Lucas, Luciano, Franco, Pichón. Es la perversión que tienen los efectivos policiales para demostrar su poder, con el objetivo de disciplinar a nuestros pueblos, barrios y comunidades. Como es sabido, la responsabilidad termina recayendo una y otra vez en las familias. Leandro pasó por varios intentos de rehabilitación, 5 espacios terapéuticos diferentes, pero cuando salía, recaía y empeoraba.
El 24 de Febrero de 2022, Leo advirtió a lxs vecinxs que andaba con miedo, ya que la policía lo venía siguiendo. El 26 de Febrero, Leo murió bajo custodia policial. Aproximadamente a la 14.31hs llegó a comunicarse con su hermana y le dijo: «Hermanita estate atenta, porque seguramente tengamos que hacer una denuncia». Ese mismo día almorzó con un amigo y se encontró con otro, por lo cual sobran testigos de que se encontraba sin lesiones en el cuerpo.
Alrededor de las 15 hs. salió a comprar una cerveza con su primo, y al ver que se acercó un patrullero comenzó a pedir ayuda en la casa de una vecina. La misma le dijo que lo esperara un segundo para vestirse, y cuando salió a abrirle, el patrullero ya lo había alcanzado. El móvil era conducido por el oficial Fleitas, quien comenzó la persecución y el hostigamiento, y luego de llamar refuerzos, acudieron al lugar del hecho 4 patrulleros. En los videos incorporados a la causa se ve perfectamente que Leandro está parado, sin presentar resistencia, y que de forma violenta es reducido y esposado. Lo tiraron al suelo y comenzaron a pegarle entre 3 policías, lo suben al patrullero y lo conducen hasta sanidad. En las grabaciones se ve que el patrullero paró en Medicina Legal, pero nunca lo bajaron, nunca lo atendieron. Luego se dirigieron al Hospital de la ciudad, donde lo bajaron ya sin vida. Aun así, la médica que lo recibió trató de reanimarlo sin tener respuesta. Ella constató en el informe de guardia haberlo recibido sin signos vitales, con lesiones en cara, ambos hombros, marcas en las muñecas y lesiones en piernas, firma la hora de la muerte a las 16:00 horas. Sin embargo, el primer parte oficial dice que la causa de muerte fue paro cardiorrespiratorio no traumático, sin lesiones reciente. A partir de entonces sus hermanas comenzaron a reconstruir los hechos con distintos relatos que fueron llegando por vecinxs que presenciaron lo sucedido. Recolectaron alrededor de 70 videos que constatan el relato de lxs testigxs presenciales, y que van construyendo el recorrido que hizo el patrullero desde la detención hasta la llegada al hospital. Todo el material ya está presentado en la fiscalía correspondiente, Fiscalía Especial en Derechos Humanos.
Tanto el “Comité de prevención contra la tortura” del Chaco, como la “Secretaría de Derechos Humanos” se acercaron a la familia, y definieron constituirse como querellantes en la causa. La madre y las hermanas de Leo también se constituyeron como querellantes. Son tres querellas trabajando en la causa actualmente, con registros fílmicos presentados y testigxs comprometidxs que afirman que Leo no tenía lesiones.
Nosotrxs, como compañerxs de militancia organizada de una de sus hermanas, acompañamos a la familia de Leandro en la exigencia de justicia, para seguir luchando contra la impunidad a los represores de ayer y de hoy. Abrazamos a nuestra compañera Flor, a su mamá, a su papá y a sus hermanas. El 24 de Marzo estaremos en Charata, Chaco, para acompañarla, y dialogar también con familiares de otros procesos similares.
Actualmente la familia cuenta en el equipo de investigación con la presencia de la doctora Virginia Creimer, especialista en medicina legal. Ella es quien va a realizar la segunda autopsia bajo los protocolos de Minnesota. Protocolo que se aplica para la mayoría de investigaciones forenses de presuntas violaciones de los DDHH, protocolo modelo para la investigación legal de ejecuciones extra legales arbitrarias y sumarias.
El 14 de Marzo, las querellas pidieron la detención de todos los policías implicados. Ese mismo día a la tarde fueron detenidos cuatro de ellos: Alexis Fleitas, Franco Sosa, Agustín Díaz y Enzo Gómez. En este momento se encuentran en la localidad de Sáenz Peña, dónde está la Fiscalía especial de Derechos Humanos, donde se les tomó la declaración correspondiente y se les leyó la figura penal imputada: Tormentos seguido de muerte. Si bien la investigación está en las etapas iniciales, y aun queda esperar los procesos acordes, es una pequeña victoria en el marco de tanta injusticia.
Sabemos que este caso no es un hecho aislado, sino más bien todo lo contrario, es un accionar sistemático de la policía.
Queremos que se investigue la tortura perpetrada por agentes del estado, como así también el fallecimiento bajo calidad de «conducido, detenido o en custodia» así fuese por acción directa, omisión o tolerancia.
¡Exigimos justicia por Leo!
¡Basta de criminalizar, perseguir, torturar y asesinar a lxs pibxs!
El Estado es responsable

Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía
18/3/2022

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