Contra la cultura de la cancelación, la pedagogía de la memoria popular

Por Mar Korol

La comunicación popular, contra hegemónica, alternativa, no es nueva en nuestros movimientos y pueblos en lucha. Ante la estigmatización, el “pensamiento único” que promueven los medios de comunicación, los cuales mayoritariamente responden al poder, nuestros pueblos encontraron siempre en el periodismo alternativo, en las radios populares y comunitarias, en el trabajo de prensa, y hoy también en las plataformas digitales, una estrategia fundamental contra la criminalización, la estigmatización, las mentiras de los sectores de derecha, las “fake news” de los gobiernos, empresarios y grandes medios de producción.A lo largo de la historia podemos encontrar a diferentes revolucionarixs y pensadores críticos, que buscaron difundir ideas mediante la prensa y el periodismo independiente. Karl Marx, Gramsci, Rosa Luxemburgo, Tina Modotti, Ernesto “Che” Guevara, Flora Tristán, Virginia Bolten, Rodolfo Walsh, Osvaldo Bayer, entre tantxs otrxs, son ejemplos de cómo la lucha política concreta en los movimientos sociales, partidos o vanguardias revolucionarias no dejaron de lado la comunicación como parte de la estrategia. Hoy en día somos varias organizaciones las que buscamos en la prensa, las redes, el periodismo, no solo difundir ideas sino crear por completo otro pensamiento contrahegemónico, y profundizamos nuestras prácticas con talleres de comunicación popular y experiencias concretas comunicacionales. Tratamos de entender cómo funciona el sistema capitalista, colonial y patriarcal, generando un pensamiento único en la sociedad, manipulando sentimientos, produciendo mentiras, e invisibilizando lo más posible la realidad de nuestros pueblos. En un sketch de humor, Guille Aquino, junto a Luli Iacono y otrxs buscan mostrar cómo funcionan las Fake News en los grandes medios de comunicación, la manera en la que maquillan la realidad y la manera que tienen las personas en creer en eso que leen y escuchan.

El rol de las redes sociales para generar contenido propio.

De todos modos, la disputa en el periodismo no es la misma que en las redes sociales. Hoy por hoy la situación cambió. Muchas puertas y cloacas se abrieron y destaparon en los últimos años con la aparición de blogspot, fotolog, twitter, Facebook, Youtube, Instagram… En Youtube, principalmente los jóvenes, desde hace unos años ya, encontraron una herramienta donde mostrarse, desde el arte, el humor, y diversas maneras, un lugar que siempre nos cerraron en las castineras. Quienes nacimos o crecimos en los 90’ y queríamos un lugar en el espectáculo, las cooperativas teatrales, los espacios de arte, para poder desarrollar no sólo nuestra forma de expresión sino también ideas de como cuestionar desde el colegio, los vínculos, los tipos de personajes que aparecían en diversos ámbitos donde nos encontrábamos, o lo que fuere, encontramos esos espacios. Era común que cuantos más comentarios negativos recibiera unx más viral se volvía. Por eso lxs pibxs trataban de generar polémica tocando temas tabúes, poco hablados, y exacerbando el morbo. El morbo es lo que buscan fomentar muchas veces las redes sociales y lo que mucha gente va a buscar en las mismas. En Youtube eras libre de mostrar tu propio contenido sin depender de productoras de espectáculo que siempre se movieron con los mismos actores y personajes.Hablamos de morbo. Twitter fue siempre un espacio, tanto para encontrar personajes largando comentarios ácidos, picantes, polémicos, y cuando digo esto me refiero a comentarios clasistas, machistas, racistas, discriminadores, que cautivaban a una sociedad llena de represión y resentimiento. En Twitter hay una increíble impunidad para utilizar las pocas palabras permitidas en insultos, en desacreditar otros pensamientos, sin justificarlo o demostrarlo. No hay espacio para eso. Lo que sorprende es que esos comentarios no son muy distintos a los que exponen los grandes medios, trabajados desde estrategias de comunicación que buscan incomodar a sectores medios o altos para fomentar la discriminación y el odio hacia la pobreza, las mujeres, las diversidades sexuales, las personas racializadas, etc… ¿Cuántos medios se hicieron eco de los encuentros de mujeres solo para mostrar los momentos de represión a las feministas cerca de las catedrales, el fuego y las balas?Los blogs fueron quedando atrás. A la gente le cuesta leer cada vez más, por esta cultura de las redes sociales, y Facebook llego para poder responder esa pregunta que nos hace cada vez que entramos al perfil. “¿En qué estás pensando?” nos plantea. Y ahí millones de personas largan sus descargos personales. Son muchas menos las veces en donde se comparten ideas y reflexiones colectivas. Más bien está para que unx persona, individualmente, pueda descargar sus pensamientos, emociones y anécdotas personales, creyendo por la cantidad de likes, que no está solx en esa, que a muchxs le importa lo que unx tiene para decir, y que varixs piensan de la misma forma.El tiempo parece pasar cada vez más rápido. Las generaciones que crecieron con redes sociales como Facebook y Blogspot, se saben amoldar cada vez más, y se acostumbraron a publicar todo lo que tienen para decir. Pero las nuevas generaciones, las que ya nacieron en esta vorágine de exposición, menos ganas tienen de seguir publicaciones con un contenido extenso. Cada vez les cuesta prestar más atención, generalmente hablando… y ahí viene Instagram con una propuesta mucho más concreta. Los videos en historias personales duran 24 hs. y desaparecen, las duraciones de esos videos son de 15 segundos, y las publicaciones en el perfil son de pocos caracteres para escribir. Las publicaciones son cada vez más reducidas.

Sobre la cultura de la cancelación.

Ya no se necesita de un talento particular, tener demasiado contenido para compartir, buscar polémica, generar ida y vuelta. Ahora en Instagram todxs podemos ser influencers, es decir, influenciar a la sociedad desde nosotrxs mismxs, y jugar a la fama por un tiempo. Una oportunidad que años anteriores solo la daban los realitys shows. El precio fue claro. Todxs podemos opinar, y todxs podemos cancelar la opinión de lxs demás. La cultura de la cancelación vino a terminar con las carreras, las historias, y las opiniones de quien sea, sin importar sus recorridos, sus trasformaciones y el lugar de donde vienen. Si no estás de acuerdo con lo que dice o hace tal o cual, lo publicás masivamente para escracharlx, lo cancelás al punto de que tenga que desaparecer de las redes y los medios. Esto no significa invalidar la herramienta del escrache, como modo de justicia popular creados años atrás por H.I.J.O.S, cuando el gobierno menemista indultaba a los genocidas. Pero eran escraches realizados colectivamente, donde se investigaba y se llegaba a un acuerdo sobre las razones, y también sobre los modos de comunicarlo. Otro tanto sucede con algunos colectivos feministas como Actrices Argentinas, que han escrachado a distintos personajes nefastos, luego de escuchar a las víctimas, acompañarlas, y crear un modo colectivo de decirlo. A lo que me refiero, es a determinados escraches movidos más por el impulso personal de respuesta, sin inscribirlo en una acción colectiva, o como modo deliberado de afectar a determinada persona. Da igual si sos Charly García o un chetx de country, no me gustás, tu imagen tiene que desaparecer. Los memes, imágenes con humor, vinieron muchas veces a remplazar a los medios de comunicación. Nos enteramos las noticias gracias a estas imágenes y ya no necesitamos leer generalmente la noticia completa.Volviendo a las cancelaciones masivas. Respecto a éstas, muchas veces se dan espontáneamente cuando una persona, ya demasiada expuesta en redes, toca un tema que le genera conflicto a la mayoría. Pero muchas veces son movidas planificadas desde grupos de poder para afectar a una persona que viene a cuestionar nuestras subjetividades. Para bien, para mal, eso es relativo. Se cancelan influencers, actores, musicxs, periodistas y compañeras que son parte de nuestro propio feminismo. No puedo hablar de cancelación, y criticar para arriba, sin cuestionar qué pasa también dentro de nuestros movimientos. Me impresiona la cantidad de veces que en publicaciones de Facebook o Instagram se cancelaron a figuras, ya sean de los medios, o actrices, por abolicionistas o reglamentaristas, por ser “maradonianas”, por “punitivistas”, y en ese sentido también aumentaron los escraches en redes sociales por violencia de género, lo cual me lleva a otro debate. Desde que el feminismo tomó tanta notoriedad en los últimos años, gracias al “Ni una menos”, y a la lucha por el aborto legal, fueron cientos los escraches que saltaron, desde actores a “compañeros” de nuestros movimientos. Entendemos que cuando se mueve el avispero y la gente empieza a hablar y perder el miedo, son miles los casos que saltan. Cada vez se vuelve más complejo analizar uno por uno, pero no creo que esté de más pensar ¿Cuál es el objetivo de esta publicación? ¿Señalar al violento, cuidar a las compañeras, deslegitimar la violencia o simplemente es un descargo de emociones? Considerando la complejidad del tema, parece la mejor solución buscar estrategias colectivas dentro de los feminismos que logren parar de una vez la violencia patriarcal, sin banalizar las mismas y no ubicándolas a todas al mismo nivel. Hablamos de empoderamiento. Entonces es necesario también ver generacionalmente cuáles fueron las estrategias de autodefensa de las compañeras antes de la aparición de las redes sociales.Cuanto más nos atacamos dentro del propio feminismo, más saltan los vivos para señalar nuestras propias contradicciones. Pero no solo eso. Ahora los denominados “Trolls” y los generadores de Fake News (noticias falsas), empiezan a aparecer para descargar odio en las publicaciones que hacemos los medios de comunicación popular y las organizaciones sociales. Masivamente vienen para hostigarnos hasta el hartazgo y ahí se genera una contradicción ¿Nos atacan porque nos volvimos virales? ¿Cuántas más agresiones más popularidad tiene nuestra página? ¿Eliminar esos comentarios agresivos es censura, o es parar la violencia en una página que busca multiplicar una pedagogía popular de las resistencias? ¿Es lo mismo el perfil de un equipo de educación popular que una página de memes, o el perfil de una cantante de moda? ¿Es necesario soportar los agravios a personas que fueron símbolo de nuestras luchas emancipadoras y hoy no están más con nosotrxs?

Pedagogía de la memoria para nuestras resitencias populares.

Desde el Equipo de Educación Popular Pañuelos en Rebeldía buscamos desde nuestras redes no solo difundir ideas de nuestros pensamientos críticos, pasar materiales de lectura o compartir información sobre nuestros procesos de formación política. Este año profundizamos en la pedagogía de la memoria, para tratar desde las simbologías de nuestras luchas ganarle al olvido y recuperar las historias de todxs lxs compañerxs que son parte de nuestra identidad popular. Publicamos debates, discusiones, denuncias, pedidos de justica, pero ninguna de nuestras publicaciones generó tanta agresión de parte de los Trolls, como nuestras placas de Memoria. Está claro que el interés de estos trolls no es personal contra nuestras prácticas como organización o equipo de educación popular, si no cancelar a cada compañerx al que le dedicamos homenaje, individualmente. Es un ataque a la memoria directa, a aquellxs que no pueden defenderse, y así buscar que sus figuras queden en el olvido.Nosotrxs NO OLVIDAMOS, no hacemos caso a esa violencia y hostigamiento de personas anónimas, pero sí respondemos con una clara convicción… lxs compañerxs que fueron parte de nuestras luchas y nuestras revoluciones están ¡PRESENTES! Y estos fachos de internet ¡NO EXISTEN en nuestras vidas! Sigamos multplicando historias, recordando a lxs compañerxs siempre, pero también cuestionándonos, debatiendo nuestras diferencias, sin tratar de ocultar a quien piensa diferente, mientras no sea con una intención de violencia su posición. Desde las prácticas feministas, busquemos espacios de debate, ya sea desde los medios de comunicación alternativos, los libros, o las asambleas, pero sin querer tapar el sol con un dedo. Lxs sujetxs de las revoluciones somos lxs humanxs, y estamos hecho de contradicciones y diferencias. Discutamos lo que haga falta, pero tratar de ocultar a quienes son parte de nuestras luchas y procesos es negar al pueblo. Van a poder seguir encontrando contenido en nuestras redes sociales. Estamos en Youtube, Facebook, Twitter, Telegram e Instragram. Estamos también las calles, en las plazas, en las escuelas, en las radios, en las asambleas. Vamos a seguir multiplicando nuestras luchas por los medios que estén a nuestros alcances, y a quien no le guste ¡SE JODE!

19/01/2020

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