«Tarda en llegar y al final, hay recompensa» – Crónica del mundial por Martina Korol

El sol quema el asfalto, el calor en las cabezas se alivia con una birra helada o un trago de fernet. Por las banderas blanquicelestes se filtran rayos de sol. La brisa refresca a la gente que llegó como pudo a la General Paz, a Ezeiza, a Plaza de Mayo, a recibir a su selección. La espuma de carnaval cae en las jarras de fernet que se agitan en el aire. La gente llora y ríe. Bombos, redoblantes, cornetas, megáfonos, una bandera roja con la cara del Che Guevara flamea en la casa de los padres de Maradona, nuestro primer ídolo, el que partió hace poco y nos dejó con un nudo en el pecho que todavía aprieta. Las calles se llenan de su imagen. La gente grita que él alienta desde el cielo junto a Don Diego y con la Tota. En algún momento de la caravana escuché esa frase frente a un mural de ellxs tres. Dieguito, el Pelusa, abrazado a sus papás: «¿cómo no sentirme así?».Las Abuelas bailan, los pibes re gedes, que saben festejar en un diálogo intergeneracional, les cantan a las viejas, incluso se juntan en los geriátricos, y mientras los abuelos y abuelas agitan sus brazos, la pibada los hace parte de esta fiesta del pueblo. al grito de “ABUELA LALALA”, como para que nadie quede afuera. En un instante donde el festejo se apagaba, nos sentamos en el banco de una plaza. Delante de mí un hombre de alrededor de 80 años, con su camisa blanca, sus lentes, una carcasa en el celular blanca y celeste que tenía el número «10», miraba con una sonrisa a los pibes que agitaban a los saltos en la murga, y sus ojos brillaban. Me choca cuando hablan de cómo las clases sociales se mezclan en estos festejos. El fútbol y el rock, siempre fueron espacios donde esta manifestación se sucede, pero prefiero poner el ojo en un país, que supo cantar una misma canción, llorar una misma pasión: la de todxs unidxs.Pero vayamos al comienzo. Hace 36 años que este país no levanta la copa. El ídolo que amamos, el ídolo maradoniano ya no nos daría esa alegría; la esperanza estaba puesta en el pibe de 19 años. Era 2006, yo tenía 10 años, nunca supe nada de fútbol, pero sabía lo que quería: dar la vuelta al patio en trencito, a los gritos con mis compañeros. Quería verlos felices festejando. Pero perdimos. El resultado fue abrazos y llantos. Así cada año. Y al nuevo ídolo se lo mataba en los medios: que no corre, que no putea, que le faltan huevos, sangre, corazón, pasión, que nunca va a ser como el Diego, que parece europeo, que renuncie a la selección. La esperanza de correr unida a lxs demás se iba apagando. Pero había algo más que me hinchaba profundamente, que se apague la carrera de Messi. Que no logre demostrar que el tiempo pasa, que los referentes son otros, que nunca nos vamos a olvidar de Maradona, pero que se puede amar a otro ídolo.El Diego murió, no sin antes pasarle la posta a Lío, diciéndole públicamente que no escuche la mierda que le tiran, que va a ser el mejor de la historia y nos va a llenar de satisfacción, y que su sueño era dirigirlo una vez más. No llegó. Todavía lloro con la imagen de Messi sacándose su remera del Barsa, teniendo abajo la casaca de Newells, y saludando al cielo, el día que Maradona nos dejó.El calor de verano comenzaba. Una frase en una pared decía «El mundial o me mato». Vi esa foto luego de la muerte de Hebe de Bonafini; había algo de mi país que dejaba de existir. Pero en el aire había mística. América Latina sabía que era la hora de este pueblo. Yo sentí profundamente que se venía el último capítulo de una serie poderosa, en la que transcurrieron muchas historias y adversidades. Yo intuía que había final feliz. Y pido disculpas, pero creía que nos lo merecíamos como nadie. Más allá de las sensaciones individuales y las colectivas, había varios factores a tener en cuenta… ¿Qué onda esta selección? Con pibes nuevos, jóvenes, y los capos de siempre ya en una última instancia de su carrera ¿Qué onda con el capitán? ¿Cómo asumiría ese liderazgo? ¿Qué onda con el DT? Con Scaloni, sin experiencia, pero habiendo llevado hace un año antes a la selección a levantar la copa América. ¿Qué onda en este contexto donde se exige más que jugar al fútbol? ¿Cómo penetraría el equipo en nuestras vidas? ¿A fuerza de goles, de corridas y pases? Juro que nunca creí que eso podría ser suficiente para entrar en el corazón de la gente. Hasta que los vi y la emoción brotó por la piel. Sin embargo… no fue lo único.Luego de la derrota en el primer partido de fase de grupos resonaron los viejos fantasmas. Los ecos pasados que aplastan las ilusiones de quienes se pusieron con deseo la camiseta y se dejaron fluir en la magia que inundaba nuestros alrededores cayeron nuevamente en los sabores amargos de la realidad. Una cosa es la esperanza, la fe, los deseos, otra la posta. Que con el fútbol nunca se sabe, que las cosas no siempre son justas, que siempre la misma vieja historia. ¿Y ahora? ¿Qué hacemos con los sueños que desempolvamos? ¿Ahora se escapan de nuestros ojos? ¿Qué hacemos con el grito reprimido? ¿Con la certeza que se decía sin hablar? ¿Ya no nos queda ni ese sueño? ¿Qué hacemos con todo lo demás? Hay que volver al trabajo, porque la vida sigue y el jefe manda, porque no va a funcionar el país sin las manos de lxs trabajadorxs, porque no somos tan importantes como para ganarnos un rato de tristeza, de reflexión, de abrazos, de compartir sentimientos. El pueblo volvió a callar con el silencio de la derrota. Todavía queda una oportunidad. Ya no podemos perder. Ya no tenemos opción. Hay que ponerse la camiseta otra vez, fortalecer las cábalas, agarrarnos de la última ilusión, gritar más fuerte … Dicen por ahí que la gente no está gritando tanto. Este pueblo construido en los campos. De arrabales, ríos, cerros, pampa, de sufrimiento y violencia. La fuerza de nuestros dolores ha hecho estallar el país en muchas oportunidades. Si algo sabemos es hacer colectivo el dolor. Sabemos bien encender el fuego con las amarguras. «Arde la ciudad, llueve tu mirada gris, la gente festeja y vuelve a reír». Históricamente, cuando los dolores nos asfixiaban, supimos encender el cielo, teñirlo de rojo, ver flamear las banderas, prender el amor violento que llevamos en nuestro ADN. «Cuando el fuego crezca quiero estar allí.»Logramos no alborotarnos demasiado con la idea bilardista de la mufa, compartí con personas con diversas cábalas, ninguna fue determinante ni absorbió de forma incoherente las cabezas. Personalmente decidí ir a los santuarios y espacios de Maradona. Yo recientemente salida del closet maradoniano, no tengo nada que ocultar. Sé que para algunxs puede parecer una ostentación de mi sentido popular, una exposición desmedida, una necesidad de atención. Déjenme decirles: tienen toda la razón. Ante tanta corrección, ante tanto «deber ser», mi manifiesto es mostrar por todos lados de qué pasiones estoy hecha. Y sí, puede ser algo individualista mi forma de recorrer este proceso colectivo, pero estoy naciendo en cada paso. Quiero inundar las redes de canciones, fotos y videos. Quiero convencerlos. Que nos animemos a nombrar lo que incomoda, y si no les gusta, «vayan pa allá». Mi gusto por el fútbol se fundó con el amor hacia él. En su casa, en sus altares, compartí con personas que probablemente no vuelva a ver, pero apretamos el mismo punto del corazón en el mismo lugar a la misma hora, con la fe recién estrenada depositada en un ser que santificamos. No se crean que no hay contradicciones en esto. Pero no nos olvidemos que hablamos de algo más grande, más inexplicable. Por eso me gusta cantar con fuerza junto a lxs demás: «no te lo puedo explicar porque no vas a entender».Con dudas puestas en nuestros propios sentimientos logramos pasar de forma maravillosa los siguientes partidos. No faltó el sufrimiento que nos caracteriza. No puede ser con tranquilidad y sin adrenalina (excepto con Croacia). No faltaron tampoco los memes, que incluso en la derrota nos dan ánimo para reírnos de nuestro sufrimiento. Y miren que nos reímos de nosotrxs mismxs. Se me vienen cientos de esos, y todavía me sigo estallando en carcajadas. Es una risa cómplice con el destino. Nuestra alegría no está separada del humor que nos caracteriza, así como nos reímos de todo sabemos burlarnos también de nuestos pareceres, de nuestra pasión desmedida. Luego de los primeros triunfos en fase de grupos, los miedos empezaron a apaciguarse, del mismo modo el enojo y las puteadas. Vimos a los jugadores fortalecerse: «Vamos Argentina te vinimos a ver, vamos a ser campeones de nuevo. La gente vino como pudo a Qatar, se recorrió el mundo entero. Vamos la hinchada no dejes de alentar, que si gritamos todos juntos podemos. Porque en la cancha lo tenemos a Lionel y en el cielo juega el Diego». Era la letra que cantaba la selección con la música de Rodrigo Bueno. El Equipo se encuadró detrás de su capitán, lo pusieron como ídolo junto al Diego, bailaban y se reían. La amistad entre ellos nos llenó de imágenes hermosas. En la letra de ese canto quedo descrito cual es método que tenemos para ser campeones: creer en el otrx, alentar todxs juntxs, reírnos, confiar, jugar en equipo, y patear con fuerza, con violencia.Messi dejó mostrar un poco de lo que nos gusta a los argentinos, el tipo plantado, descansero. Ya sea con su: «¿Qué mirá bobo? ¡Andá pa allá!». Al capitán del equipo de Países Bajos, o con los berretines en el vivo de twicht con su amigo el Kun. Empezamos a ver videos de la scaloneta siendo los típicos wachos atrevidos de nuestros grupos de amigxs. Encontramos en el arquero, el Dibu Martinez, un tipo superior a la hora de atajar, con una picardía y malicia que sedujo al pueblo. Nos enternecimos con un Julian Alvarez que soñaba de pequeño jugar con Messi y ganar un mundial. Un pibito joven que corre como una bestia, y ha marcado goles y pases que nos dejaron sin voz. Nos fanatizamos con cada uno. Como dije en otra crónica, el grito de los y las de abajo, el grito de las villas, se hizo oír en el gol de Di Maria. El Equipo no disimuló el amor que se tienen entre ellos, la ternura y la pasión con la que se corresponden, mucho beso, mucho abrazo, mucha lágrima. No escondieron sus dolores, sus nostalgias. Lisandro Martinez lloró desconsoladamente recordando a sus abuelos y Scaloni a su viejo. No faltaron los abrazos contenedores de los otros. No tardaron en llegar los mensajes desde muchos países de nuestra América acompañando a su país hermano. El festejo anti colonialista y anti imperialista de Bangladesh coronó el espíritu internacionalista de solidaridad entre los pueblos golpeados del mundo. Y así, con nuestras cábalas, nuestros cantos, nuestra gente querida, nos fuimos acercando pasito a pasito hacia la victoria. Hasta que llegó la final y se escuchó un pitido agudo, una pausa, con los días a todo ritmo, a todo agite, llegamos consumidxs, alborotadxs, volando en éxtasis, estallando desde cada rincón, el mundo se paró. En cámara lenta transcurrieron las horas hasta comenzar el último partido con Francia. Un excelente primer tiempo, un empate doloroso, angustiante. No de vuelta viejooo. «No de nuevo decía». Otra vez ahí… en la puerta. A un paso. Pero en los penales sucedió la magia. Nuestro arquero logró frenar dos pelotas, nuestro equipo no falló en ningún penal. En mi cuadra la gente gritaba. Me saludé llorando con vecinos que ni junaba. De forma espontánea se inundaron las calles. Y si bien estoy segura que tardamos en caer, porque no podía ser verdad: después de la primer derrota, después de 4 copas fallidas, después del Diego, a nada de perder a Messi en la selección, después de tantos golpes y sufrimientos ¡Los vimos levantar la copa! Lo vimos al Dibu hacer con su trofeo sus travesuras. Lo vimos al Kun Agüero, quien tuvo que retirarse forzadamente por temas de salud levantar en sus hombros a su gran amigo, a su hermano, al capitán que pudo coronarse, y festejar con la ropa de la selección. Los vimos escabiarse todo y volverse unos más de nosotrxs. Lo vimos a Scaloni deshacerse en una emoción profunda. Nos deshicimos con él. Al final tuvo sentido «volvernos a ilusionar», creer con argumentos o ciegamente en el 5 de copas de Messi. Al final es verdad: «tarda en llegar y al final, hay recompensa».

Martina Korol – 22 de Diciembre 2022

Libro «Pedagogía de la libertad – Por los caminos de Paulo Freire»

Pedagogía de la Libertad – Por los caminos de Paulo Freire – Ilustración de tapa: Ro Ferrer

Presentación del libro escrita por Álvaro Álvarez y Claudia Korol

En sus comienzos, daba clases bajo un árbol. Había alfabetizado a miles y miles de obreros del azúcar en Pernambuco, para que fueran capaces de leer el mundo y ayudaran a cambiarlo. La dictadura militar lo metió preso, lo echó del país, y le prohibió el regreso. En el exilio, Paulo anduvo mucho mundo. Cuanto más enseñaba, más aprendía.

Eduardo Galeano (Los hijos de los días)

Cien años cumplió Paulo Freire el 19 de septiembre de 2021. Pasada la fecha, el mundo todavía lo celebra. No como efeméride, no como gesto nostálgico, sino repensando activamente sus aportes, sus enseñanzas, la pedagogía de los oprimidos, oprimidas y oprimides, la pedagogía de la rabia, la indignación, la rebeldía, y la esperanza.

A pesar de la condena realizada por Bolsonaro y la cultura fascista que lo rodea, que pretendió mandarlo nuevamente al exilio o a las catacumbas -como años atrás lo hizo la dictadura brasileña-, Paulo floreció en su centenario, y con el coraje de sus herederos y herederas creció en varias direcciones, y fue “palabra generadora” para diferentes diálogos relacionados con las resistencias populares, y con la creación de alternativas desde abajo y desde los pueblos.

Paulo está presente de muchos modos en los territorios libres, y en eso reside la magia de su multiplicación. Lo vemos habitualmente en los campamentos y en las escuelas campesinas de las, les y los Sin Tierra de Brasil, lo vemos en los lugares donde la Revolución Cubana reafirma el pensamiento crítico revolucionario, lo encontramos en los centros de educación popular descolonizadora de la resistencia palestina. Andando por el mundo, “desencubrimos” sus huellas en la memoria rebelde de Mesoamérica, en los caracoles zapatistas del sudeste mexicano, en Haití, Puerto Rico, donde hizo ejercicios de educación antirracista y antimperialista. La educación popular es parte de la memoria de lucha revolucionaria en El Salvador, Guatemala, Nicaragua. En Honduras creció como resistencia al golpe de estado, y como parte de las organizaciones emblemáticas de ese país, que nos enseñaron a volverla acción, en experiencias sumamente creativas como las lideradas por Berta Cáceres y Miriam Miranda. El movimiento de educación popular amplía sus modalidades y temáticas en las primeras líneas de la revuelta colombiana, de la revuelta chilena, en los levantamientos antifascistas en Perú, en Bolivia, en las misiones y comunas bolivarianas de Venezuela, y se levanta en el sur del sur del mundo hasta la Patagonia rebelde.

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Taller de Comunicación Comarcal

Despertamos con una mañana de… – Taller de Comunicación Comarcal | Facebook

Despertamos con una mañana de cielo azul bastante atípica para la Comarca Andina en esta época del año. El aire frío se siente en las manos y en la cara. Nos encotramos en El Bolsón con lxs compas de los medios de comunicación alternativos y de la Red de Apoyo a la Lof Quemquemtrew para acercarnos a la Cuesta del Ternero, donde está programada una conferencia de prensa de la comunidad. El saludo viene acompañado de un mate que calienta el cuerpo y sirve para empezar el viaje.Hace 5 años, en esta misma fecha, la Gendarmería desaparecía a Santiago Maldonado, en la Pu Lof en Resistencia de Cushamen, a escasos kilómetros de esta zona. Meses después, mientras se velaba el cuerpo de Santiago, la Prefectura ingresaba a la Lof Lafken Winkul Mapu, de la zona de Bariloche y fusilaba a Rafa Nahuel. Hace poco más de 8 meses, la Lof Quemquemtrew volvió a ser víctima de un nuevo asesinato. Elías Cañicol Garay perdió la vida en manos de sicarios empleados por Rolando Rocco, el empresario extractivista que se apropió de tierras en la cuesta del Ternero.Luego de un primer tramo por el asfalto de la Ruta 40 hacia el norte, doblamos en la ruta 6 que se dirige hacia El Maitén. Ahí comenzamos a subir hacia el territorio recuperado por un camino cargado de nieve. Al llegar, nos reciben en la guardia de la tranquera con la pava en el fogón lista para renovar la ronda de mates. Mientras terminan de llegar los medios comunitarios para acercar su apoyo, se va preparando la conferencia.El día de ayer caducó el acuerdo que la Lof firmó con el empresario Rocco. La justicia obligó a la Quemquemtrew a pactar para no ser desalojados de su propio territorio. Pese a esto, los peñis y las lagmen se muestran tranquilxs, con la confianza que les da saber que se encuentran cada vez más firmes, acompañadxs por lxs vecinxs y las comunidades de la zona.La conferencia es corta. En la misma anuncian que mañana están citadxs a Bariloche para la audiencia de control de cargos contra los asesinos de Elías. En los próximos meses se desarrollará el juicio de una investigación que está plagada de maniobras, donde ni Rocco ni el poder político están siendo investigados por el crimen. Pese a esto, la fuerza y la seguridad que emanan del discurso de Romina Jones, vocera de la Lof, es admirable.Al finalizar la conferencia nos quedamos charlando junto al fuego. La preocupación más importante en este momento parece ser la impunidad con la que opera Rolando Rocco en la zona. Pese a estar señalado como el autor intelectual del crimen, un manto de impunidad se teje sobre su figura. Mientras Romina nos cuenta los proyectos comunitarios que la Quemquemtrew tiene para seguir construyendo redes de solidaridad con el resto de las Lof y las comunidades, aparecen en el cielo una pareja de cóndores desplegando sus alas. Ya entrada la tarde retomamos el camino rumbo a El Bolsón para participar de la actividad que está organizada en la plaza central del pueblo por Santiago Maldonado. Nos despedimos de la Cuesta del Ternero con la confianza de que la Lof Quemquemtrew se encuentra más fuerte que nunca y que la memoria de Elías, Rafa y Santiago se encuentran resguardadas y vivas en la lucha.

Taller de Comunicación Comarcal

¡Gracias Julio César Mesias MMCX!

Desde el equipo de educación popular Pañuelos en Rebeldía queremos agradecerle a Julio César Creativo, artista popular del sur de Buenos Aires e integrante del Frente de Artistas del Borda, que en el marco de la red de redes de educadoras y educadores populares, nos regaló una tremenda escultura de Paulo Freire, a 100 años de su nacimiento.


Su arte nos emociona, nos conmueve y nos llena de amor rebelde. Un compañero luchador con un corazón enorme para con las luchas del pueblo y siempre creando arte popular.

¡Gracias Julio!

Okupas llegó a Netflix. Pensando el arte popular desde Okupas.

📝 Mar Korol

Son muchas las producciones de series o unitarios argentinos que tienen un enfoque de la realidad nacional que poco tiene de esa fantasía cheta, hegemónica, reflejada en muchísimos otros productos de nuestra TV.
Sin embargo, incluso entre los pocos programas que buscan reflejar una realidad popular, un país saqueado, la lucha cotidiana que tiene la juventud, los barrios empobrecidos, la corrupción en la política, en las cárceles, y las múltiples opresiones del sistema capitalista y patriarcal, siguen invisibilizando eso que no se ve.

¿Cómo el arte puede realmente reflejar lo que se empeña en ocultar la televisión?

Okupas llego a la tele para combatir las formas tradicionales de representar la vulnerabilidad de un país aplastado por un ajuste brutal, por la corrupción política, por una deuda impagable contraída en la última dictadura, y apostó a un lenguaje, tanto en el guión como en la estética, con códigos propios de la gente de nuestro pueblo.

Sin escaparle a temáticas como el consumo, la violencia en los barrios, la agresión sexual entre varones como disciplinamiento, y poniendo en jaque la masculinidad, los desalojos, el choreo, etc… supo construir una producción que conmueve desde su estética visual, su profundidad artística, con paneos y tomas impecables, una banda sonora diferente a la que nos acostumbra la TV, paisajes y escenas sin filtro, sin maquillaje y sin careta. Escenas dónde no parecía que estábamos dentro de sets desarmables, sino en un universo del que si somos parte. Dentro de la serie y en nuestra propia realidad.
Pibes rebuscándola de peor o mejor manera para sobrevivir en un país donde la únicas posibilidades para la juventud son el afano, la venta y consumo de drogas. Eso en términos generales. Por otro lado el personaje de Ricardo (Rodrigo de la Serna) un chabón sin códigos de la calle, un pichi al lado de su amigo El Pollo (Diego Alonso), quien lo tiene que defender de todas las cagadas que se manda por querer ser piola, es el único del grupo de amigos que elige la mierda en la que se mete en diferentes capítulos.

La primera vez que vi la serie era adolescente, y me interpeló mucho las decisiones que tomaba Ricardo, corriéndose de sus condiciones dadas. Un tipo con privilegios, aburrido, que estudiaba medicina hegemónica, buscando la calle, la noche, y empoderarse como chabón.

Okupas transcurre previo a la crisis (año 2000) y personalmente veo que el acento está en la amistad de los personajes principales Walter (Ariel Saltieri), El Chiqui (Franco Tirri), El Pollo y Ricardo. La amistad y la solidaridad salva a estos personajes y los obliga a enfrentar los peligros como grupo. Tomando decisiones colectivas y mostrando como empeoraba la situación de todxs cuando uno se corta solo.

¿Qué tiene esto que ver con nuestra concepción de educación popular?

Bueno, yo que sé. Se me ocurre que pueden ser más preguntas que ideas acabadas, pero Paulo Freire decía que «la cabeza piensa dónde los pies pisan» y con esto quiero reconocer a Bruno Stagnaro, que como director creó una realidad perfecta, porque para su invención llevó a los actores a sumergirse en cada espacio donde ocurre este universo, y él mismo se involucró en ese mundo también.

No voy a extenderme a contar sus detrás de escenas. Para eso pueden ver el capítulo 12 de Okupas, «El fenómeno», que trata de cómo fue grabada y pensada esta serie. (Aviso que en Netflix no está ese capítulo).
Pero no solamente desde la producción se encaró este contenido con la lógica de meter a sus actores dentro de la realidad que plantea, sino que en el recorrido de los personajes vemos que los choques que se generan en el grupo parten de las diferentes subjetividades de ellos por las diversas realidades, y que el Pollo resulta ser el que a mejores conclusiones parece llegar, capaz por el hecho de pensar y pisar al mismo tiempo, empatizar con las otras visiones e interpelándolas, porque entiende desde donde dicen y actúan sus amigos.
Okupas nos dio a quienes estudiamos teatro o dirección de guión, la posibilidad de no perder la esperanza en la televisión. Sabiendo que es un combate complejo, porque la lógica de la TV no es la misma que la de nosotrxs, artistas populares, pero que tenemos que apostar a ganar nuestro lugar para que la mayoría tenga el derecho a otro contenido. No sé si la salida sea cooperativa, pero seguro, como nos enseñó ese grupo de amigos en Okupas, es colectiva. ✊🏾

¡Aguante Okupas, el arte popular y el rock!
🤘🏼🔥

Ojalá más pibes y pibas tengan la posibilidad de continuar este tipo de producciones y dejar legados culturales como el de esta serie.

📣 Si no la viste anda ya a verla. Y si la viste, decime que sos fan de Okupas sin decir que sos fan de Okupas 😉